Aunque el reloj demuestre que el tiempo ha pasado
y en el calendario otra fecha se ha marcado
intentando cambiar de lugar los recuerdos
que flotan en mi mente como fragmentos perdidos
podríamos detenernos a pensar
y buscar en mi vida formas de compensar
todas las artimañas que me robaste
sobrando solo las costumbres que me dejaste,
todo se ha vuelto una narración.
Ya no puedo ver la lluvia sin querer llorar
y leer tus cartas en ingles me hacen añorar,
alimentando tu ausencia con ricas sopas
viendo la TV en la sala en pocas ropas,
recordando el parque y sus juegos
observando en la terraza el cielo con fuegos,
comernos a besos detrás del salón
luego buscar en sociales otro revolcón.
ponerle pausa a la vida y señalar el caso
gritándole al cielo detente, que yo paso.
Comprar chocolates que curen los dolores
de los cabellos rizados sumergidos en temores
recibiendo llamadas de su teléfono claro
logrando escuchar su voz sin que resulte caro
relajándose por las tardes mirando el fútbol
dando recompensas en abrazos por un gol,
buscando en la tienda esos helados congelados
derritiendolos con largos besos ininterrumpidos,
ponerle volumen a la voz de mi razón
gritándole al cielo que cambie la estación.
Aunque las burlas y sus risas no me quiten la resaca
lo embriagante de los recuerdos siempre me ataca
rompiendo las barreras de la tranquilidad
como correr en círculos en plena oscuridad
tus costumbres aun están impregnadas en mi
hecho con un sticker sigo pegado a ti,
reservando asientos para el evento titular
me despido con cariño sin mayor particular.
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