Cuando la curvatura de la luz
reflejo la silueta de tú alma
sobre el vidrio de mis anteojos
tenía que detener el tiempo,
tomar una pausa,
deletrear el lugar,
seguir el instinto, y
respirar para no desfallecer;
tenía que detener el tiempo,
guardar tu contorno,
aclarar la vista,
susurrar un verso,
borrar las incertezas, y
parpadear para huir del espejismo;
tenía que detener el tiempo,
observar el reloj,
marcar el día,
sentir la brisa,
girar con el viento, y
detener el tiempo;
tenía que detener el tiempo,
y se detuvo,
justo cuando la curvatura de la luz
te reflejo en mí.

Me encanta tu blog! Profundos versos, gracias por compartir! Un saludo!
ResponderEliminar