sábado, 11 de enero de 2014

Todo y Nada

En algún momento fuimos nada
y luego fuimos todo,
tú todo... mi nada,
tú nada... mi todo,
el todo de nada,
o por lo menos el todo de algo.
En algún momento
llegamos a lo más alto,
y encontramos nuestro máximo
disperso en la nada;
porque de alguna manera
teníamos que encontrarlo,
o por lo menos saber
que no estaba tan lejos.
En algún momento
asentamos con la cabeza
lo que seguía,
o por lo menos alguno
de los dos lo hizo,
antes de que todo
desapareciera del plano
y se convirtiera en nada.
En algún momento
el todo dejo de tener sentido
y la nada también,
o por lo menos
ese fue el acuerdo.